Sardinas a la sal o cómo tomar sardinas sin que huela toda la casa

Me encanta ir al mercado de abastos. Todos los sábados organizó una excursión familiar para ir al mercado y comprar verduras, carne y, sobre todo, pescado. En Castilleja de la Cuesta, muy cerca de Sevilla, hay una pequeña plaza con cinco puestos (una pescadería, dos carnicerías y dos fruterías) cuya pescadería vende de los mejores pescados en Sevilla.
El otro día fuí a la este puesto de pescado para comprar buen género, sobre todo algo de marisco.
Me llamó mucho la atención el brillo y el aspecto excelente de las sardinas. Las sardinas, a mi gusto, como están mejor es a la brasa. Pero claro, en un piso hacerlas a la brasa tienen un gran inconveniente: toda la casa huele a sardinas durante largo tiempo.
Mi amigo Antonio me comentó que él las había hecho a la sal y que sabían igual. Por lo que decidí probar.
El plato es sencillo, sin complicaciones y muy barato.
Ingredientes (3-4 personas):
  • 1 kg de sardinas
  • 1 kg de sal para horno
Modo de elaboración:
Se calienta el horno durante unos 10 minutos a 200º. Mientras en una bandeja de hornear, se pone una capa de sal que cubra todo el fondo. Se ponen las sardinas enteras y lavadas, repartidas por la bandeja, y se cubre perfectamente con otra capa de sal, presionando ligeramente.
Se introduce la bandeja en el horno y se dejan 30 minutos a 180º.
Una vez preparadas, se retira la capa de sal con cuidado para que no se rompa la piel del pescado. Normalmente van saliendo pequeños bloques de sal y no resulta complicado. Y se emplantan las sardinas.
Sugiero como acompañamiento un picadillo (tomate, pimiento y cebolla picados y aliñados con sal y aceite de oliva), también llamado "pipirrana", o una buena ensalada.
Ya me dirán si están buenas o no.